Yo no tengo amigos,
sólo los tontos creen
ver en mí un amigo.
Me gustan las tretas
y tengo cierta fijación
por los espíritus rebeldes.
Vaya almas caprichosas,
que hasta en mí ven
una autoridad a desafiar.
Yo no soy amigo de nadie,
aunque me gusta hablar
con los timidos,
suelen escuchar atentamente.
He sabido de alguien
que me llama su amigo el Diablo,
aún reviso mi agenda
de condenados y deudores.
Cuando sepa quien es el osado,
me las pagará,
ni Dios mereció ser mi amigo.